A la memoria de Mme. Ackermann fallecida recientem

By Carlos Mendoza

Vivistes en silencio, pura, austera,

sin saber que era amar ni ser hermosa;

viviste como santa Dolorosa

para quien ningún mal extraño era.

Siempre tu frente se mostró severa,

fruncida por la idea tenebrosa

del mal que al hombre sin cesar acosa

desde el nacer a su hora postrimera

Tú repetiste el desolado grito

que el náufrago del mundo lanza en vano,

y tuviste el amor por un deliro,

y altanera retastes al tirano,

y en tus versos de lava y de granito

al fin su lira halló el dolor humano