A la muerte de don Rodrigo Calderón

By Anastasio Pantaleón de Ribera

En copia amarga de funesto llanto

desata (o Caminante) el sentimiento,

que informa miedos hoy tanto escarmiento,

que lágrimas disculpa, ejemplo tanto,

grave te avise, y te prevenga tanto

Desengaño a la vida, este sangriento,

este helado castigo, que instrumento

de la piedad se ostenta, y del espanto

No natural, violento sí, el destino

(por ley impuesta) derribó homicida

el uso indigno de su altiva suerte

Muriendo humano vivirá divino,

pues el morir le ocasionó su vida,

pues el vivir le aseguró su muerte.