A la muerte de E...

By Antonio García Gutiérrez

¡Rosa marchita, que en tu bella aurora

víctima fuiste del rigor del hado!

¡Flor malograda que con ceño airado

la Parca horrible desoló traidora!

¡Oh! ¡Cuánto has sido triste! En vano llora

siempre Dalmiro en tu sepulcro helado,

que a cada instante un eco desmayado

murió, me dice, tu infeliz pastora

¡Y no más la veré! ¡Terrible pena!

¡Y no más en su rostro la sonrisa

hará mi encanto, de delicias llena!

¡Oh! ¡Dura suerte! ¡Obligación precisa!

¡Que ya más no veré tu faz serena!

Que ya no existe mi adorada Elisa.