A la muerte de Juan Pérez de Montalbán
Verde Obelisco del florido llano
se descollaba al Sol Ciprés brillante,
preciado entre las plantas de gigante,
y de galán en su verdor lozano
Al manso viento, del follaje vano
tremolaba penachos arrogante,
cuando cayó destrozo en un instante
de la segur del rústico Villano
No de otra suerte a ti, fecunda planta,
del florido Helicón la más crecida
cortó el orgullo en tu verdor la Muerte
La que más de aquel monte se levanta
mire tu pompa, y tema su caída,
que para su segur no hay tronco fuerte