A la muerte de Lope de Vega
Yace aquí el cuerpo del varón famoso,
que en tantos cuerpos vive repetido,
cuantos cultos volúmenes han sido
los que a la fama encomendó ingenioso.
Cisne inmortal y fénix prodigioso
muriendo a mejor vida renacido,
de sonoro cristal es ya su nido,
en orbe empíreo rayo numeroso.
Murió el docto, o feliz, que del destino
lo común hizo raro con su muerte,
hallando en lo que es uno diferencia.
O infeliz, el que sólo ha crecer vino
el número al imperio de la suerte,
pues no es vida su ser, sino presencia