A la muerte de Lope de Vega
Atiende, o huésped, y que canta admira
muerta la voz de Apolo el monumento,
que son por resolverse en su elemento
los nervios cuerdas y los huesos lira
Suena, no arde, que cortés la pira,
como por desnudar el instrumento,
llegó a quitar la piel a aquel portento
mudo que canta, muerto que respira
Las primeras cenizas que han mentido,
que en la urna, que Sessa las construye,
faltando el alma, asiste la viveza.
Mas no, que siempre con igual partido,
porque viva este cuerpo sustituye,
o LOPE el alma, o Sessa su grandeza.