A la muerte de Lope de Vega
Morir es ley forzosa en el que nace,
nazca plebeyo, o majestad suprema,
para la muerte no hay estratagema,
aunque espíritu angélico la trace.
Aunque el hombre se mude, o se disfrace
en formas mil, llega la hora extrema;
romperse tiene nuestra humana nema,
por más que el alma al cuerpo amigo abrace.
Merced del cielo, que a los orbes once
a LOPE trasladó, y en urna de oro
conservar fénix, si inmortal aclama
Imprimen Musas su memoria en bronce,
y a un tiempo trina dulce, alto, sonoro,
tu lira Orfeo, su clarín la fama.