A la muerte de Lope de Vega
Murió el Fénix de España, y cuando llega
el fin natal en túmulo de olores,
fertilísima pira de sus flores
para su muerte ministró su Vega
La misma Parca, aun siendo Parca, niega
jurisdicción fatal a sus rigores,
pues con logro de alientos superiores
al destinado fin su vida entrega
Así bien que forzosa, desmentida
quedó la muerte en la olorosa llama,
ejecutada sí, pero corrida
Pues tanto el mundo al fénix vivo aclama,
que aunque su muerte acreditó a su vida,
no fue su vida estorbo de su fama.