A la muerte de Lope de Vega
Aquel cisne Español que dio al Meandro
prodigios antes, lástimas ahora,
cuya en vida y en muerte voz canora
hizo menor la del clarín de Evandro
Ya entre comunes lágrimas Leandro
se anega, y de más vida se mejora,
y por la trompa de su fama llora
repetidas envidia Alejandro
Cometa de sí mismo corrió el suelo,
y siendo entre los hombres sin segundo,
no cupo en él, y aposentóle el cielo.
Constrúyale obelisco el mar profundo,
si bien a sus cenizas le recelo
bóveda estrecha el ámbito del mundo.