A la muerte de Lope de Vega

By Martín Angulo y Pulgar

Nadie te alabe, Lope, que tú solo

te sobras a ti mismo de alabanza,

cuya elegante voz sonora alcanza

a las instancias de uno y otro polo

Sea tu nombre eterno Mauseolo,

no sujeto del tiempo a la mudanza;

goza la fama con igual bonanza

del Volga helado al cálido Pactolo

No añaden luz al sol artificiales

antorchas, que encender puede oficiosa

la fiel solicitud de los mortales

Cualquier posteridad te será ociosa,

que mal alumbran rayos materiales

a quien con propio resplandor reposa.