A la muerte de Lope de Vega
Cisne sagrado, a cuya docta pluma
la erudición admiraciones debe,
y el coro sacro de las Ninfas nueve
de su gloria inmortal la fama suma.
A tu posteridad, aunque presuma
decir mi amor elogios, no se atreve,
que aun en acento numeroso breve
su loca presunción teme a la espuma
Si grande gloria en vida conseguiste
con la dulzura nueva que cantaste,
la Parca, Lope, mejoró tu suerte.
Porque cantas y enseñas con tu muerte,
y si tu nombre al orbe eternizaste,
nace, insigne varón, de que moriste.