A la muerte de Raquel
Llora Jacob de su Raquel querida
la hermosura marchita en fin temprano,
que cortó poderosa y fuerte mano
del árbol engañoso de la vida
Ve la purpúrea rosa convertida
en cárdeno color, en polvo vano,
y la gala del cuerpo más lozano
postrada en tierra, a tierra reducida
«¡Ay! dice, ¡gozo incierto! ¡gloria vana!
¡mentido gusto! ¡estado nunca fijo!
¿quién fía en tu verdor vida inconstante?
Pues cuando más robusta y más lozana,
un bien que me costó tiempo prolijo
me lo quitó la muerte en un instante »