A la muerte de su amigo el doctor Juan Pérez de Montalbán
O joven tantas veces mal logrado
de tus floridos años, y el sentido;
no a tu Posteridad venza el olvido,
ni a tu fama inmortal se atreva el hado
Y de laurel divino coronado
Fénix rejuvenezcas renacido
de tus mismas cenizas, y vestido
rayos del Sol, te sirva el Sol de estrado
Y cara a cara, en más luciente esfera,
bebiendo mayor luz te envidie el día
en el eterno, que morir no espera,
haciendo de tus versos armonía,
en aplausos de Dios, a quien venera
tan numerosa Alada Monarquía