A la muerte

By Guillermo Blest Gana

Seres queridos te miré sañuda

arrebatarme, y te juzgué implacable

como la desventura, inexorable

como el dolor y cruel como la duda

Mas hoy que a mí te acercas fría, muda,

sin odio y sin amor, ni hosca ni afable,

en ti la majestad de lo insondable

y lo eterno mi espíritu saluda.

Y yo, sin la impaciencia del suicida,

ni el pavor del feliz, ni el miedo inerte

del criminal, aguardo tu venida;

que igual a la de todos es mi suerte;

cuando nada se espera de la vida,

algo debe esperarse de la muerte.