A la muerte

By Mercedes Matamoros

¿Eres tú? ¿Y en la góndola enlutada

por tu pálida mano dirigida,

de mi cruento dolor compadecida,

quiere llevarme a la región soñada?

¡Partamos, pues! La brisa perfumada

cual nuncio de la tierra prometida

con ósculos de amor y bienvenida

acaricia mi frente atormentada!

¿Hieran los remos la brillante espuma,

rasgue la proa audaz la densa bruma,

que a nuestros pies se rinda el mar profundo;

y de la Eterna Luz a los reflejos,

piérdase, como un átomo, a lo lejos,

con sus venturas míseras el mundo!