A la noche

By José de Espronceda

En lúgubre silencio sepultados

yacen los mares, cielo, tierra y viento;

la luna va con tardo movimiento

por medio de los astros enlutados

Duerme el feliz pastor con sus ganados,

paran las aves su canoro acento,

y de la noche el manto soñoliento

al hombre da descanso en sus cuidados

¡Salve, oh, luna! Salud, nocturno velo,

tan deseado del dichoso amante;

así entoldases siempre el alto cielo.

Y de Febo jamás la luz ardiente,

iluminado el espacioso suelo,

viese mi llanto triste e incesante.