A la quina

By Clemente Althaus

Febrífuga corteza, de la humana

enferma gente celestial tesoro,

por el que más que por su plata y oro

el mundo debe a la región peruana:

¡Cuántas gracias te rinde el alma ufana!

Por ti se enjuga mi encendido lloro;

tú vuelves la salud a la que adoro,

y a su semblante la nativa grana.

Por ti de nuevo blancos velos viste,

y sus divinas perfecciones muestra

a Lima, con su ausencia sola y triste;

por ti en el baile alegre con su diestra

mi diestra junto, y venturoso enlazo

dejándome llevar en leve abrazo