A la santa paciencia
Del fuego abrasador la llama ardiente,
no examina en Laurencio lo inflamado,
que el calor de las ascuas no ha quemado,
porque en su pecho, incendio mayor siente.
La actividad de Orencio no consiente,
que le refríe del cristal lo helado,
porque el hielo, en pavesas transformado,
confiesa el vencimiento claramente.
Laurencio se acredita de animoso
en las llamas, y Orencio en los cristales,
rayos brilla el amor afectuoso.
Que venzan elementos desiguales,
no es mucho, cuando en parto prodigioso,
la Paciencia les dio fuerzas iguales.