A la señora doña Gertrudis Gómez de Avellaneda en su feliz llegada

By Enrique Gronlier

En blanca nube que esmaltada brilla,

conduce Apolo en su triunfante carro

a Tula noble en ademán bizarro

hacia las playas de la indiana orilla;

Cuba cantando a su llegar se humilla,

y entre su choza de palmera y barro

hace resuene de Almendar al Darro

el corvo caracol que da la Antilla

Himnos de gloria en su oblación le envía

el turbio y perezoso Manzanares,

y un torrente de célica armonía

desprende la matrona de Almendares

diciendo con placer: «La poesía

tornó risueña a sus paternos lares »