A la sepultura de una señora viuda, de la orden tercera – Soneto XII
Al mirto daba de la frente el bello
nieve, que abriga su cascada roca,
y en dulce sueño la pasión provoca
no al levantar, mas al caer el cuello
En profundo sudor mirto el cabello
deidad brotaba por nariz y boca,
fatigado el color en quien coloca
clavel la sangre, purpurado y bello
Si a sí le das a la vejez tardía,
o dulce Anacreón, o dulce amigo,
descuido tan feliz deidad tan pía,
en vano el tiempo, en vano es tu enemigo
pues puede la bonanza de este día
desmentir el rigor que usó contigo.