A la vejez
Cuando llegan tus años tenebrosos
bañas en llanto el corazón que heriste,
como cubre de escarcha invierno triste
los troncos deshojados y ruinosos
¿En dónde, en dónde están los venturosos
sueños, que el alma en adorar persiste?
¿Por qué la rosa del placer no existe
y quedaron los tallos espinosos?
¡Oh, noche! Ya desciendes gravemente,
y la nave gentil de la Esperanza
vuelve sin joyas del lejano Oriente!
Y hacia la playa, donde el viento a solas
gime, la hermosa Juventud avanza,
cadáver yerto entre las negras olas !