A la Virgen

By Clemente Althaus

Virgen, ¿por qué cuando el divino infante

a la tuya su faz junta risueño,

o goza entre tus brazos blando sueño

cubre grave tristeza tu semblante?

¡Ay! que ya de tu mente está delante

de sus verdugos el airado ceño,

y ya pendiente del infame leño

le ve morir tu corazón amante

Que es de tu claridad nube sombría

y a tus placeres todos mezcla duelo

de Simeón la triste profecía;

mas mirarle te de justo consuelo

resucitar en el tercero día,

y en gloria excelsa remontarse al cielo.