A LA VIRGEN DEL ROSARIO
¡ Soy infeliz! Mi pensamiento expira
en brazos de una duda asaz tempana:
¿qué importa a mí la inspiración humana,
si aun ignoro si es cierta o si es mentira?
Yo tengo fe, pero mi fe delira;
tengo pasión, pero pasión mundana...
¡ Ay! yo no sé dónde estaré mañana,
con mi fe, con mi pluma y con mi lira.
Pero, no; si es verdad, Dulce Señora,
que en medio de esta sociedad demente ?
aun amparáis la pequeñez del hombre,
No desdeñéis mi voz que ruega y llora;
dad a mi mano el arpa del creyente,
y muera yo invocando vuestro nombre.