A las ruinas de Numancia
Estas piedras que miras esparcidas,
fueron un tiempo muro; aqueste llano
que contemplas desierto, a culto vano
fábricas nobles ostentó erigidas
Aquí más de una vez fueron vencidas
las coronadas huestes del Romano;
yacen del tiempo agora y del tirano
olvido sus grandezas confundidas
De las ruinas apenas se presume
que fue Numancia: pues de tantas glorias
ni a la ceniza perdonó la llama
La edad, Fenisa, todo lo consume:
no adquiere la constancia más memoria;
ni ha de tener la obstinación más fama.