A Laura

By Antonio Cánovas del Castillo

No pretendo que paguen el desvelo

que tu infausta belleza en mí provoca,

ni con besos dulcísimos tu boca,

ni tus miradas con su luz de cielo;

ni causarte en ausencias desconsuelo,

ni que sueñes conmigo en ansia loca,

ni que te muestres a los otros roca

como eres, Laura, para mí de hielo.

Pero a la luz del moribundo día

cuando la brisa leve de la tarde

riza feliz tu negra cabellera;

¿por qué no has de ofrecer, ingrata mía,

al loco amor que en mis sentidos arde

un recuerdo benévolo siquiera?