A Lope de Vega Carpio
Cuando las ninfas del Castalio coro,
Lope, oyeron tu plecto sonoroso
en el Tajo, a quien hizo más famoso
tu dulce musa que su arena de oro,
Betis propuso a Apolo su decoro,
su grandeza, sus partos, su dichoso
nombre, su ser, su trato poderoso,
su verde selva y desigual tesoro
Lope me falta, dijo el viejo; y luego
sus ninfas todas al patrón divino
piden lo mismo que aceptó su ruego
Ya has llegado a su curso cristalino,
Peregrino en viaje y con sosiego,
sólo en estilo quedas peregrino.