A los cuarenta y cinco años
¡Dos tercios de la vida ya han pasado!
Y ¿qué fue en tanto para mí la vida?
Toda ilusión miré desvanecida,
y el corazón quedóme desgarrado.
Amor y gloria en mi soñar dorado
ambicioné con ansia desmedida;
falaz fue amor, la gloria apetecida
la sed no hartó del pecho acongojado
Horas de insomnio y fatigoso anhelo
me trae la noche tarda y perezosa;
y horas de lucha y de dolor el día
¿Qué espero ya, infeliz? Oscuro velo
roba la luz a mi alma generosa
e incierta vaga la existencia mía