A los cuarenta y cinco años

By José Amador de los Ríos

¡Dos tercios de la vida ya han pasado!

Y ¿qué fue en tanto para mí la vida?

Toda ilusión miré desvanecida,

y el corazón quedóme desgarrado.

Amor y gloria en mi soñar dorado

ambicioné con ansia desmedida;

falaz fue amor, la gloria apetecida

la sed no hartó del pecho acongojado

Horas de insomnio y fatigoso anhelo

me trae la noche tarda y perezosa;

y horas de lucha y de dolor el día

¿Qué espero ya, infeliz? Oscuro velo

roba la luz a mi alma generosa

e incierta vaga la existencia mía