A los ojos de Amelia

By Calisto Camporredondo

Amelia hermosa, si posible fuera

que su lumbre perdiesen rutilante

las estrellas que en orbe de diamante

bordan y esmaltan la celeste esfera;

que el astro de la noche suspendiera

su nacarada luz, y el sol radiante

apagase la llama coruscante

y el fuego inmenso de su tierna hoguera;

que, trastornado el orden de natura,

en densa oscuridad y noche umbría

quedase el universo, por ventura;

una mirada tuya bastaría

para poblar de luz en un momento

la tierra, el mar, el aire, el firmamento