A los poetas

By Saturnino Martínez

Decid: ¿en dónde la sonante lira

colgada permanece, cuando truena

en ronco son que los espacios llena,

la tempestad que se desborda en ira?

¿Qué, solo, ¡oh Dios!, al trovador inspira

el mar bullendo en la rojiza arena,

o allá en la tarde plácida y serena

la clara ninfa que al pasar suspira?

¡Bardos! ¡Qué el estro sin cesar depure

cantares dignos de obtener la palma

que siempre el mundo bendecir procure:

Pedid que al huracán siga la calma,

y que tras noche de dolor fulgure

el sonrosado porvenir del alma.