A mi gloria
Ni falsos triunfos, ni lisonjas ruines
que halagadoras lleguen a mi oído;
tan sólo el goce del deber cumplido
deben buscar los nobles paladines
Ni huríes de fantásticos jardines
soñados por el árabe dormido;
ni el galardón al vate prometido
por damas de dorados camerines
Las glorias son para quien nada espera,
varios caprichos de la suerte varia
sin realidad ni fama duradera
Quiero sobre mi tumba solitaria
una flor, un jirón de mi bandera
y el eco de una férvida plegaria