A mi hijo, León Julio

By Julio Flores Roa

¿Ves ese roble que abatir no pudo

ayer el huracán que asoló el monte

y que finge en el monte un alto y rudo

centinela que mira el horizonte?

El rayo apenas lo agrietó; sereno

sobre su vieja alfombra de hojarasca

se yergue aún como retando al trueno

que la furia azuzó de la borrasca

Se tú como ese roble: que la herida

que abra en tu pecho el dardo de la suerte

sin causarte escozor sane enseguida

Labora y triunfa como sano y fuerte

para que el lauro que te da la vida

flote sobre el remanso de la muerte