A mi madre

By Julio Flores Roa

Todavía el dolor ara su frente

Se entristecen sus ojos todavía

Sus ojos, ay, donde también el día

radió como en las cumbres del oriente

Huyen las tempestades de mi mente

cuando los dedos de su mano fría

se hunden temblando en la melena mía

y amorosos la erizan blandamente

Ella es el astro de mi noche eterna

su limpia luz en mi interior se expande

como lampo de sol en la caverna.

Yo la adoro, la adoro sin medida,

con un amor como ninguno grande

Grande, a pesar de que me dio la vida!