A mi patria
Hija hermosa, ilusión de mis abuelos,
blanca flor en las olas transportada,
yo te amo en tus hijos retratada,
en tus campos, ciudades y en tus cielos.
Son tu riqueza inagotables suelos,
es tu fuerza la escuela y no la espada,
tu palacio es la hacienda cultivada
en que riegan diamantes los riachuelos.
Diste tú a Colón sus aguas puras
que apagaron su sed; y de tu frente
duro ceño borraron de amarguras
El te dio, dulce Patria, por presente
Nombre, Sangre, Lenguaje y Fe Sagrada;
¡te hizo rica al nacer de su mirada!