A mi propio retrato
Agradece al pincel ¡oh sombra vana!
tanto esplendor, que a breve lienzo fía,
exento a la cobarde valentía
de aquel que huyendo mi verdor profana
Hoy me parezco a ti, mas no mañana
¡Dichoso tú que naces cada día
y el tiempo no podrá con su porfía
poner en ti una arruga ni una cana!
Dichoso tú que el curso fugitivo
de su veloz carrera, despreciando,
siglos apuestas a vivir no vivo
Y sin ventura yo, que siempre dando
cada paso a la muerte, soy cautivo
que sé no vivo, y muero no sé cuando