A mi querida

By José María Heredia

Ven, dulce amiga, que tu amor imploro:

luzca en tus ojos esplendor sereno,

y baje en ondas el ebúrneo seno

de tus cabellos fúlgidos el oro

¡Oh mi único placer! ¡Oh mi tesoro!

¡Cómo de gloria y de ternura lleno,

extático te escucho, y me enajeno

en la argentada vos de la que adoro!

Recíbate mi pecho apasionado:

ven, hija celestial de los amores,

descansa aquí, donde tu amor anida

¡Oh! nunca te separes de mi lado;

y ante mis pasos, de inocentes flores

riega la senda fácil de la vida.