A mi virgen

By Juan Martínez Nacarino

No me atrae hacia Ti mi hondo quebranto,

ni el hallarme tan solo y abatido,

que Tú, Virgen del Carmen, siempre has sido

mi amor más puro y mi mayor encanto.

Mas si en horas felices te amé tanto,

y tu divino amor busqué rendido,

ahora que estoy tan triste y dolorido,

¡cómo no he de acogerme a tu amor santo!

¡Y ya que tu hermosura me fascina,

consérvame la vista y la memoria

para llevar grabada en la retina,

cuando deje esta vida transitoria,

la dulce imagen de tu faz divina,

celestial anticipo de la gloria!