A mis hijos

By Gaspar Esteva Ravassa

Sin pocos años y sin muchos bríos

mustias están mis juveniles flores;

ya no debo ni sé decir amores,

sin pensar en los vuestros, hijos míos

Os digo, pues, que torpes amoríos

no deben halagaros seductores;

buscad entre las buenas las mejores

y dejaros de locos desvaríos

Hijos míos, que sea vuestra esposa

recatada, discreta, virtuosa:

no la elección de vuestro amor aflija

al entrañable amor de vuestro padre,

y una mujer, en fin, dadme por hija

igual que la mujer que os di por madre