A Nactalia – II
Brilla otra vez la Primavera hermosa,
y aquellas plantas para ti sembradas
han vuelto a florecer engalanadas
perfumando mi estancia silenciosa;
humo fue nuestra dicha veleidosa;
aquellas horas del placer gozadas,
vuelven, en duro torcedor trocadas,
y hondo silencio en nuestro hogar reposa.
Es sueño todo en este mundo vano,
mansión doliente de humanal locura;
el sol que ayer nos deslumbró lozano,
hoy nos luce entre aciaga desventura,
secas del alma las risueñas flores,
sin familia, sin patria, y sin amores.