A Napoleón

By Bernardo López García

Genio feliz; conquistador gigante;

émulo de Alejandro, sin segundo,

que hundiste la cerviz del ancho mundo

bajo el asombro de tu ardor pujante;

que ceñiste de imperio relumbrante

la faz de Europa y de estupor profundo,

el trono de San Luis y Faramundo

convertiste en águila triunfante

¿Dónde está ¡cielos! tu mirar de hiena?

¿Dónde el fulgor de tu tajante espada?

¡Sólo cubre una tumba en Santa Elena

tu corona imperial despedazada !

Mira tus glorias, vanidad terrena:

¡Orgullo, polvo, desengaño, nada !