A Nucio Cebola

By Juan de Jauregui

Librar del fuego la engañada mano

manda, Pórsena, y el acero agudo,

que Mucio abrasa, de temor desnudo

y del castigo de sí mesmo ufano

La propia diestra, que el varón romano

ardiendo pudo ver, inmoble y mudo,

ésa mirar intrépida no pudo

el ofendido príncipe toscano

En alta admiración cambia la saña,

la vida al enemigo reservando,

que para darle muerte armó la diestra.

Feliz error, que mejoró la hazaña

Mano siempre feliz, pues pudo, errando,

ser ejemplo de tantas y maestra.