A nuestra madre Santa Teresa
A sus hijuelos a volar provoca
el águila real, y al sol los lleva;
de la fineza de sus ojos prueba
mientras el rayo de su luz los toca
Ella después, bajando, en una roca,
para aguzarlo, el corvo pico ceba,
y en una fuente toda se renueva
prolongando la edad que el tiempo apoca
Así la caudal águila, Teresa,
aprueba la fineza de sus hijos
en la contemplación del sol que adora.
Y, ella en la piedra, Cristo, haciendo presa,
emplea el pico, en quien los ojos fijos,
bañándose en sus llagas se mejora.