A Olga Aguilar
Alta, rubia, gentil, ojos de cielo,
-de esos ojos que matan dulcemente-;
formando la corona de su frente
doradas hebras de sedoso pelo
Llegó a las urnas, levantóse el velo,
y al verla tan hermosa y sonriente
unánimes votaron con la gente
todas las flores del canario suelo
Imagen de belleza peregrina
que circunda del triunfo la aureola,
es modelo de gracia femenina;
y arde en sus venas, como hirviente ola
de fuego de pasión, mezcla divina
de la sangre francesa y española