A Pepa

By Felipe Pardo y Aliaga

Dulce de tus ojuelos es la llama;

dulce tu hablar, tu aliento y tu sonrisa,

cual del jardín la perfumada brisa

que la atmósfera templa y embalsama

Si es que te ofende, ángel de amor, quien te ama

de tu alma encantadora la divisa

no en tu frente hagas ver, clara y precisa,

ni en el carmín que tu mejilla inflama

¡Oh! ¡Pepa hermosa! ¡Sólo a ti te adoro!

Sé que otro más feliz supo agradarte,

y de tu corazón ganó el tesoro.

¿Y qué haré yo? Me bastará el amarte

ya que a mi amor corresponder no puedes

Pero no se lo digas a Mercedes.