A Polixena
De oro y crespo sutil rubia melena
a la mano revuelve Pirro airado,
y el brazo y el estoque en alto alzado,
amenaza con muerte a Polixena
Ella, más de valor que de ansia llena,
el bello rostro en lágrimas bañado,
los Dioses llama, el templo ha resonado
volviéndole los ecos a su pena
«Engañaste, le dice, si pensares
que al alma fiera de tu padre agrada
ofrenda tan mortal, tan limpio hecho
Que si víctima soy en tus altares,
tu padre matas con tu misma espada,
porque siempre vivió dentro en mi pecho »