A Rey de Artieda
Al que en estado humilde se entretiene,
y al que por gradas llega a ser Monarca,
iguala lo que llaman hado, y Parca,
como ejecute el uno y otro ordene.
Pero aquella que a dar lo justo viene,
cuya memoria mil siglos abarca,
eterniza por letras a Petrarca
y al Cid, porque en valor igual no tiene.
Justamente, señor, y amigo caro,
con el rumor que mueve y el estruendo
la que el silencio de la Parca ataja,
contra su gran poder tenéis reparo,
pues el valor al Cid le vais siguiendo,
y espero que a Petrarca haréis ventaja.