A RIZAL
No has muerto, no. Tu espíritu sublime
Que no manchó la infamia del tirano»
En el alma del pueblo soberano
Con Ígneos rasgos su entereza Imprime.
Palpita en nuestras auras, late y gime
Hasta la entraña azul del Océano,
Y fulgura en la frente del anciano
Alienta al niño, a la mujer redime.
No has muerto, no. La gloria es tu destino;
Tu corona, los fuegos de la aurora,
Y tu inviolable altar nuestra conciencia.
¡No! ¡El germen que sembraste en el camino
Donde cayó la sangre redentora,
Ya es el árbol de nuestra independencia!