A RIZAL
Fuiste pincel, fuiste buril divino,
y fué tu lengua un órgano cantante
que recorrió la escala de diamante
de veinte idiomas de armonioso trino.
Fuiste escalpelo que con grande tino
instauraba salud a cada instante,
y tu vida, modelo de estudiante,
dejó abierto a la luz nuestro camino.
Pero, sabio y artista, no te adoro:
te glorifico por tu libro de oro
que rompió yugos demoliendo imperios:
Así tu gloria al Porvenir se enlaza...
¿Oyes? Son las campanas de la Raza
que resuenan en ambos hemisferios.