A Rosa

By Manuel María Flores

¡Qué! ¿por qué nada el porvenir me guarde

buscaré, luchador desfallecido,

el rincón solitario del olvido

para morir allí triste y cobarde?

¡Jamás, mi corazón, jamás! Aun arde

bajo tu dura nieve comprimido

el fuego de un volcán No estás vencido,

y para combatir jamás es tarde.

Lucharé y venceré Todo se inmola

de amor ante el esfuerzo, temerario;

y en mi alma, del amor bajo la aureola,

como Dios en el alma del santuario,

bella, serena, indestructible y sola

resplandece la imagen de Rosario.