A San Isidro

By Licenciado Toledano

Los campos de Madrid, Isidro santo,

que entre esmeraldas vivas florecían,

de gloria en vez de flores se vestían,

mientras suspenso en Dios osabas tanto.

Tus ojos los regaban con su llanto,

que cual precioso néctar lo bebían,

y alados paraninfos los rompían,

para que diesen fruto con espanto.

¡O semilla de Dios, oración viva!

campos vistes de galas y colores,

gloria das en la tierra por tributo.

Y tanto premio en tu valor estriba,

que Isidro allá en tu cielo coge flores,

sembrando aquí sus lágrimas, el fruto.