A San Isidro

By Maestro Burguillos

Los campos de Madrid, Isidro santo,

en vuestra pura edad estaban solos,

jugaban los vecinos a los bolos

en su arenosa margen el disanto.

Pero después que los honrase tanto,

parecen con Felipe y sus fillolos,

no campos ya de flor, de estrellas polos,

a Aranjuez envidia, al Pardo espanto.

Otros, Isidro, sin arar el suelo,

le secan y le roban el tributo,

que coge el diablo en forma de mochuelo.

Pero nunca de vos el campo enjuto

cogieron vuestros ojos en el cielo,

sembrando aquí sus lágrimas el fruto